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Episodio 4: La experiencia de la realidad – Un Yo que en realidad son muchos

Última actualización el 2020-10-21

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Espiritualidad y Ciencia
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Episodio 4: La experiencia de la realidad - Un Yo que en realidad son muchos
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Hasta el momento hemos dado los primeros pasos hacia la comprensión de la verdadera naturaleza de la realidad a través de un par de ejemplos muy sencillos pero ilustrativos. Vivimos en un mundo en el que no solamente percibimos la realidad a través de nuestros sentidos, sino que creamos una realidad a través de nuestras acciones. A esta realidad se le conoce simplemente como cultura. La definición de Wikipedia de Cultura es que se trata de un término que abarca el comportamiento social y las normas que se encuentran en las sociedades humanas, así como el conocimiento, creencias, artes, leyes, costumbres, capacidades y hábitos de los individuos de esos grupos.

Esto quiere decir simplemente que la cultura es esa construcción mental colectiva que le da contexto y sentido a la realidad física que experimentamos. Si el cerebro de un ser humano es como un computador, entonces la mente viene a ser el sistema operativo y la cultura sería como la suite ofimática con el cual trabajamos. ¡El Office de la vida! Siguiendo esta analogía, podemos añadir que las relaciones humanas vienen a ser las redes que forman esos computadores.

Miren ustedes qué interesante: A través de la tecnología hemos construido una réplica de nuestro sistema cognitivo para usarlo como una extensión de nuestras propias capacidades e incluso hoy en día, nuestros científicos e ingenieros están trabajando para dotar a esa tecnología con la capacidad de pensar. La famosa Inteligencia Artificial. ¿Será pues coincidencia que el texto bíblico hable de un creador que creó al hombre a su imagen y semejanza? En esa misma historia, la serpiente le dice a Adán que, si prueba del árbol del conocimiento, podrá llegar a ser como Dios.

Bueno, es posible que aquí ya se me bajen del bus algunos oyentes creyentes porque al parecer acabo de insinuar que la humanidad está siguiendo las indicaciones del diablo y pretendiendo convertirnos en Dioses. Pues sí, creo que no hay duda que los seres humanos elegimos desde hace rato, enhorabuena, comer más del árbol del conocimiento que del de la fe ciega. Sin embargo, como escucharán cuando les comparta el verdadero origen de la Biblia, es muy posible que la famosa serpiente de la Biblia fuera originalmente un aliado de los humanos tratando de liberarnos de la esclavitud de los dioses. De sacarnos de la caverna, si se quiere.

Pero volvamos a mi analogía de la cultura humana con la informática. De pronto sonó un poco raro eso de que la mente es el sistema operativo, así que permítanme explicar esa parte: La mente no es algo físico sino un fenómeno que emerge de la consciencia y abarca las facultades cognitivas del pensamiento incluyendo la imaginación, percepción, el pensamiento, los juicios, el lenguaje y la memoria. También abarca aspectos no cognitivos como las emociones: el miedo y el amor.

Ya se habrán dado cuenta que me gusta mucho hacer referencias al cine así que en este punto vale la pena traer a colación la película animada de Pixar de 2015 “Intensamente”. En esa película, la mente de Riley, una niña de 11 años, se representa como 5 personajes que habitan en su cabeza: Alegría, Tristeza, Desagrado e Ira. Ya vimos que estos personajes hacen parte de la parte no-cognitiva de la mente, pero pues había que simplificar la historia para no enredarse. El caso es que Riley al final parece ser en realidad una marioneta manejada por esos 5 personajes de su mente. De hecho, en la película, las emociones tienen un tablero de control con joystick y todo para manejar las acciones de la niña.

Una de las cosas que me encantan de Pixar es que en sus películas se han atrevido a proponer temas profundos y polémicos que las películas para niños nunca antes habían tocado. En este caso, además de mostrar como la tristeza es una emoción tan valiosa como las demás y necesaria para un equilibrio emocional, Intensamente tocó un tema que hasta ahora era un tabú en la cultura popular: El mito de yo interior. Dentro de Riley no hay un Ser Interior que sea la verdadera Riley. Al principio parecería que Alegría era la emoción más importante pero luego queda claro que cada una agrega una parte importante de lo que es Riley. En la mente de la niña aparecen otros personajes como sueños, miedos y hasta un amigo imaginario, pero por ninguna parte hay un alma o un Ser Interno.

Oops, creo que alguien más se me bajó del bus con esta afirmación, pero no se preocupen que más adelante tengo una solución para el conflicto.

Por ahora volvamos a la película. Obviamente se trata de una representación artística de la mente, pero lo que muchos no saben es que detrás de ella hay ciencia real. En un artículo del New York Times, Dacher Keltner y Paul Ekman, ambos profesores de psicología de la Universidad de California, cuentan cómo el director de la película los buscó para obtener su ayuda científica para representar la mente de una niña en una película animada.

Estos profesores, investigadores especializados en el estudio de la mente por varias décadas se metieron de lleno en el proyecto y de su colaboración salió el soporte científico para la historia de Intensamente. Se basaron en teorías modernas del funcionamiento de la mente, que corresponden más acertadamente con observaciones clínicas. Mientras que desde Aristóteles hasta Freud consideraban que las emociones eran algo así como reflejos cableados de forma fija en el cerebro, las investigaciones modernas muestran que las emociones son una experiencia individual que se forma desde el comienzo del desarrollo cerebral y se pueden entrenar, adaptar y transformar. Así es que en la película, Alegría aprende a dejar que tristeza haga lo suyo para dejar que Riley exprese su frustración y se conecte nuevamente con sus padres.

Así pues, la neurociencia actual nos dice que nuestra mente no tiene un Ello instintivo, un yo consciente y un Super-yo que representa los valores morales. No, lo que nosotros interpretamos como YO, el centro de nuestra consciencia es en realidad la suma de las consciencias de muchas partes diferentes de nuestro cerebro.

Esta teoría ha sido soportada por muchos experimentos y observaciones neuronales en todo el mundo pero una prueba interesante proviene de un estudio algo escalofriante que se realizó a partir de los años sesenta a una docena de pacientes de epilepsia a los que se les practicó una cirugía radical.

Resulta que la epilepsia es como una tormenta que sucede en el cerebro cuando por alguna razón se sincroniza la actividad eléctrica de las neuronas y ocurre una especie de sobrecarga que hace que el paciente pierda la consciencia y caiga al piso convulsionando. Gracias a la tomografía computarizada, se pudo comprobar que estas tormentas eléctricas cerebrales se propagan de un hemisferio del cerebro al otro y ahí es cuando el paciente pierde la consciencia.

Fue entonces cuando el neurocirujano Roger Wolcott Sperry desarrolló una técnica para dividir la conexión que existe entre los dos lados del neocortex, en una zona que se llama el corpus callosum o cuerpo calloso. Se creía entonces que cada hemisferio del cerebro controla diferentes sistemas y procesos del cuerpo y la mente pero no había mucha información sobre la relación entre esas dos mitades. Así que algunos pacientes que sufrían de las convulsiones más violentas y que cumplieran con ciertas condiciones, fueron escogidos para experimentar la terapia quirúrgica.

El resultado inmediato fue un éxito rotundo ya que todos los pacientes intervenido dejaron de sufrir esas terribles convulsiones y lo mejor era que todas sus funciones y habilidades mentales y físicas parecían intactas.

De cualquier forma, el doctor Sperry y sus colegas mantuvieron un seguimiento estricto de los pacientes y comenzaron a documentar sus observaciones sistemáticamente.

Estas observaciones aclararon muchas dudas que se tenían sobre el funcionamiento del cerebro. Una de las cosas que se descubrieron fue que contrario a lo que se creía, y muchos siguen creyendo, que cada hemisferio controlaba cosas distintas, el habla por ejemplo en el hemisferio izquierdo y el procesamiento visual espacial en el derecho, o que el hemisferio izquierdo es lógico-matemático y el hemisferio derecho es creativo-artístico. Pues los experimentos de cerebro dividido mostraron que ambos hemisferios son casi igual de competentes para la mayoría de las cosas.

Esto echó por tierra en parte la analogía que hicimos del cerebro humano como un computador. Porque el computador tiene partes dedicadas exclusivamente para ciertas tareas: El disco duro almacena, el procesador computa, la tarjeta de video proyecta. Los estudios de cerebro dividido mostraron que el cerebro es más bien como una red de computadores interconectados que comparten información y carga de trabajo. Si se corta una conexión, así sea la más importante, las dos redes que quedan siguen operando a toda marcha.

Ahora, la parte inquietante del estudio surgió cuando a los participantes les presentaron una imagen cubriendo la mitad de su campo visual y luego presentaron la misma imagen cubriendo la otra mitad. Cuando veían la imagen por segunda vez, no la reconocían como la misma que la de la primera parte del experimento, era como si la vieran por primera vez.

Los participantes no podían dar una descripción de la imagen que se les presentó en el lado izquierdo del campo visual. O no percibían la imagen les parecía como un flash. Aunque podían responder de manera no verbal, señalando con la mano izquierda una imagen parecida o seleccionando un objeto de que estaba en la imagen entre un grupo de otros objetos. Esto, curiosamente solo funcionaba con participantes diestros.

Si se les presentaban dos símbolos simultáneamente, uno a cada lado del campo visual (por ejemplo, un signo de dólar a la izquierda y un signo de interrogación a la derecha) y se le pedía al participante que dibujara con su mano izquierda lo que había visto (sin que el mismo pudiera ver lo que hacía su mano), El paciente dibujaba el símbolo del campo visual izquierdo (o sea el signo de dólar). Si se le pedía que dijera en voz alta lo que acababa de dibujar, el participante decía por nombre, el símbolo del campo visual correcto (o sea un signo de interrogación).

Hubo otros experimentos como entregarles a ciegas un objeto diferente en cada mano y luego pedirles que buscaran los dos elementos, también a ciegas, en un cajón lleno de muchos objetos. Pues cada mano buscaba el objeto que había tocado e incluso si tocaba el objeto que estaba buscando la otra mano, lo soltaba y seguía buscando.

Los resultados de estos estudios, que por otra parte le valieron al Dr. Roger Sperry el premio Nobel de medicina en 1981, parecen confirmar la teoría de que la consciencia no es una unidad cohesionada que habita, ya sea físicamente en el cerebro o espiritualmente en el alma, sino que es la suma de sub-niveles de consciencia que en cualquier caso se manifiestan en distintas partes del cerebro.

Quizás estaban mas cerca los antiguos sabios de la India, que identificaron 4 partes de la mente: Vinha Anha – Consciencia, que se forma a partir de la consciencia separada de 6 sentidos: vista, oído, olfato, gusto, tacto y mente. La segunda parte de la mente para los conocedores del camino budista del Dhamma se conocía como Sanha Ara – Percepción, que se encarga de reconocer el significado de lo que haya surgido en los sentidos o en la mente y transferirlo a la tercera parte que se llamaba Vedha Ara – Sensación. Esta parte sería la que se encarga de brindar una sensación agradable o desagradable de acuerdo con el significado definido por Sanha Ara. La última parte Sank Ara que se encarga de la reacción de la mente, la acción interna que nos lleva a buscar más sensaciones agradables y rechazar las desagradables. Sank Ara en el budismo es el origen de todo sufrimiento: apego o rechazo, porque se convierte en la semilla de las acciones que nos impulsan a permanecer en la rueda de karma.

Pero no me voy a ahondar todavía sobre esta enseñanza porque por ahora seguimos analizando la realidad desde el punto de vista de la ciencia para ver cómo la enfrentamos desde un punto de vista espiritual.

Me referí al Dhamma porque quería mostrar que hay sabiduría ancestral que se acerca mucho al conocimiento científico, pero no por coincidencia o por revelación divina, sino por siglos de observación, análisis y experimentación. Esto lo quiero discutir en otro audio donde hablaré sobre la experimentación espiritual inspirada en el método científico.

Antes de terminar, les prometí que les daría una propuesta que concilie estas observaciones fácticas de una consciencia dividida en muchas partes con un principio Espiritual de Ser. Para ello me voy a apoyar de un concepto del físico teórico Americano Sean Carroll que se llama las “propiedades emergentes”. Lo que nos dice Carroll es que hay características en los sistemas que no existen en las partes que lo conforman. Por ejemplo, nos dice que la biología es una propiedad que emerge de la química y la química es un fenómeno que emerge de la física. La vida como tal no existe en las proteínas y aminoácidos de los que están formadas nuestras células, pero las células sí tienen vida. Ahora, las células no poseen conciencia, pero cuando forman un organismo vivo animal, entonces la consciencia emerge.

Y cuando la consciencia emerge, entonces surgen la sociedad, el amor, el dinero y muchas otras cosas que pueden no existir en el nivel de la realidad física pero sí que existen en el sistema operativo de la mente.

Entonces, saber que la consciencia humana no es una sola sino muchas, no nos quita el derecho a pensarnos como seres individuales, pero sí nos obliga a contemplar la consciencia como un fenómeno de muchos niveles, incluso tal vez, niveles superiores al del individuo. Se puede decir que existe una consciencia colectiva? Social? Planetaria? Quizás Universal?

Bueno, ahí les dejo para que piensen en las posibilidades. Por lo pronto me despido. No olviden suscribirse al podcast a través de mi página espiritualidadyciencia.com, envíenme sus comentarios o preguntas y nos vemos en el próximo episodio.

Fuentes:

https://www.forbes.com/sites/jvchamary/2015/08/30/inside-out-science/#72a7d90c5184

https://neurofied.com/what-you-need-to-know-about-emotions-now/

https://www.nature.com/news/the-split-brain-a-tale-of-two-halves-1.10213

https://psychology-help.weebly.com/split-brain-theory-sperry–gazzaniga.html

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