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T5E6 – Aventuras Fuera del Cuerpo

Naturalismo Mágico
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T5E6 - Aventuras Fuera del Cuerpo
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En varios episodios anteriores he hablado sobre la Gnosis, que es probablemente la secta más difundida en Latinoamérica, bueno, después de la Iglesia de los Testigos de Jehová – y he compartido algunas de las creencias que hacen que cientos de miles de seguidores depositen su fe en las extrañas enseñanzas de Samael Aun Weor. Sin embargo, hoy quiero ahondar en una de esas creencias en particular, una que durante algunos momentos de mi vida fue una obsesión que para muchos es la prueba de la veracidad de las enseñanzas Gnósticas. Hoy vamos a hablar sobre los viajes Astrales.

El viaje astral o “proyección astral” es una práctica que se basa en la creencia de que es posible separar el “cuerpo astral” o parte espiritual del ser humano, del cuerpo físico durante el sueño. Según múltiples tradiciones, en ese estado es posible explorar otros planos de existencia o dimensiones espirituales, o incluso explorar el plano físico sin las limitaciones de las leyes físicas que gobiernan la materia.

Para mí, la idea de los viajes astrales fue mi puerta de entrada al mundo del esoterismo. Cuando estaba en séptimo de bachillerato, un extraño profesor que supuestamente debía instruirnos en religión católica decidió en cambio promocionar las enseñanzas de la Gnosis y en lugar de los mitos cristianos, inculcarnos las fantasías Samaelianas.

Lo que me fascinó fue que, a diferencia de otras teorías místicas, tan increíbles que incluso un preadolescente crédulo como yo las descartaba, el viaje astral me parecía plausible. Además, el profesor nos instruyó en la técnica sin ninguna prevención y nos aseguró que sólo hacía falta practicar; cualquier persona podía comprobar que el “desdoblamiento” – como también era conocido – era totalmente real.

Sin demora empecé a realizar las prácticas, ya que, además, solamente requerían la realización de algunos ejercicios durante el día y unos mantras en la noche. Algunos de mis compañeros de clase pronto empezaron a hacer alarde de sus experiencias oníricas y hasta hablaban de haberse encontrado en el mundo astral y realizado actividades en grupo.

Si ellos podían, yo también lo haría y así fue. Pero desafortunadamente, tuvieron que pasar años antes de que pudiera lograr esa ansiada experiencia. La promesa de una realidad en la que no hay reglas físicas fue suficientemente impactante como para sembrar la semilla de mi interés por la gnosis, el esoterismo y la espiritualidad durante el resto de mi vida. No fue la única vez, años después, ya encontrándome en el camino espiritual me volví a encontrar con la invitación al mundo astral y entonces pude llegar más profundo, más alto, más lejos.

Comprobé que el viaje astral es real y fue mucho más de lo que había imaginado. Pero ¿quiere decir que todo lo que promete la Gnosis es real? No, para nada. Sin embargo, mi fascinación por el tema me llevó a investigar diferentes perspectivas, varios autores y otros ángulos sobre el trabajo espiritual durante el sueño y descubrí que la noche es un laboratorio mucho más poderoso y emocionante que las más locas fantasías de gnósticos, brujos y chamanes.

Pero antes de llegar a ello, déjame contarte un poco de historia sobre este concepto tan interesante de salir del cuerpo y atravesar dimensiones y realidades.

La Historia del Viaje Astral

Desde tiempos inmemoriales, los sueños han sido considerados como una forma de comunicación entre lo humano y lo divino. En muchas culturas, incluyendo a las civilizaciones de Egipto, Mesopotamia y Grecia, los sueños eran interpretados como mensajes de los dioses o de los ancestros. La Biblia muestra varios ejemplos de los sueños como vehículos de comunicación divina.

Los sueños tienen unas cualidades que los hacen particulares propicios para la adivinación y la profecía. Por lo general son enigmáticos, algo incoherentes, borrosos y sobre todo involuntarios. Tal como observar los restos de chocolate en la taza de la que acabamos de beber o las formas de las nubes, los sueños son un tapiz ideal para plasmar nuestras esperanzas, temores y fantasías, otorgándole significado a lo que no tiene forma, encontrando sentido en lo que no tiene contexto.

Con lo cual, no es de sorprender que casi todos los grupos humanos a través de la historia, al pasar por sus etapas oscurantistas y precientíficas, han intentado usar los sueños de una forma u otra como herramienta de premonición y clarividencia.

Pero hay un tipo especial de sueños, que tal vez tu mismo hayas tenido alguna vez que es casi lo opuesto a un sueño convencional. Mientras que el sueño es borroso y confuso, el sueño lúcido es extrañamente vívido y claro. Mientras que el sueño convencional es involuntario y en él participas como un actor que no sabe que está actuando ni que es un actor, en el desdoblamiento sabes quién eres, sabes que estás durmiendo y lo más importante, eres capaz de decidir qué hacer con base en ese conocimiento.

Pues esta es una experiencia que no requiere de ningún conocimiento iniciático o práctica esotérica. Hay registros de sueños lúcidos en la antigua Grecia, en el budismo tibetano, vedas del hinduismo y culturas amerindias. Aristóteles es a menudo citado como el primer autor en hacer referencia al fenómeno en su “Parva Naturalia”, en el capítulo sobre los sueños donde dijo “A menudo, cuando uno duerme, hay algo de consciencia que declara que lo que se presenta entonces, no es más que un sueño”.

Lo más probable es que todas las civilizaciones anteriores, así sea de manera informal, se haya discutido sobre este fenómeno, dado que es algo que sucede espontáneamente y sin ninguna preparación, si bien con poca frecuencia. No habrá sido de extrañar que quienes lo experimentaron, con frecuencia lo hayan interpretado como una vivencia mística, demoníaca o totalmente natural, de acuerdo con su cosmogonía y tradiciones particulares.

Pero hablemos entonces de qué es el viaje astral y luego de su significado en el esoterismo, mi experiencia en la materia y la visión sobre ello desde la espiritualidad y la ciencia.

El viaje o proyección astral es el nombre esotérico de un fenómeno real, reconocido por la ciencia como “sueño lúcido”, no es más que la experiencia subjetiva de tener consciencia de que estás soñando y la capacidad de tomar decisiones dentro del sueño, incluso sobre los eventos que suceden alrededor en ese sueño.

Es la experiencia más cercana que se puede tener a un viaje enteogénico o psicotrópico sin necesidad de ingerir ninguna sustancia, y por ello, es utilizada como “prueba” o demostración de que existe una realidad más allá del mundo físico, al que podemos acceder a través de prácticas espirituales. También es común para los onironautas, o viajeros de los sueños, tener la experiencia de sentir como el alma o cuerpo astral se separa del cuerpo físico cuando inician una proyección astral e incluso de poder ver el propio cuerpo físico mientras su cuerpo astral sobrevuela dentro de la habitación.

Todo esto fue lo que me atrajo desde muy joven al mundo del esoterismo. Lo que no sabía entonces, es que se puede conocer, experimentar y beneficiarse de los sueños lúcidos, sin necesidad de tener que afiliarme a ninguna secta o profesar una cantidad de dogmas que no tienen nada que ver con lo que sucede en el mundo de los sueños.

Aventuras Fuera del Cuerpo

Después de mi introducción al tema del viaje astral por parte de mi profesor de religión de séptimo de Bachillerato, recuerdo haber practicado sin éxito las técnicas que él nos compartió entonces: mirar mis manos varias veces durante el día y de vez en cuando tirar de mis dedos de las manos y en las noches repetir mentalmente un par de curiosos mantra mientras me quedaba dormido, con la esperanza de poder detectar el punto exacto entre estar despierto y dormido para dar un salto desde mi cama y supuestamente dejar el cuerpo atrás, tendido en la cama.

Creo recordar que un mantra decía “Llévame al cielito Felipe, Cielito Felipe, Cielito Felipe” y el otro consistía solamente de la palabra “Faraón” pero reemplazando la “on” final por un prolongado “OM”, así: “Fara-ommmmm”. Lo cierto es que nunca le atiné al dichoso punto en el que uno deja de esar despierto y pasa a estar dormido, entre otras porque tal punto no existe. Como casi todo lo demás en la naturaleza, estar despierto o dormido no es un estado binario sino un espectro de consciencia en el que se puede estar un poco despierto y un poco dormido al mismo tiempo. Es el conocido estado de “duermevela” tan apreciado por artistas e inventores como una puerta a la creatividad. Pero de eso hablaré más adelante.

Lo cierto es que pasaron varios años antes de que mi primera experiencia con el yagé me reviviera el interés por el mundo de los sueños. Cuando empecé a frecuentar las reuniones de la comunidad Muisca de Bacatá y luego al volverme miembro de esa comunidad, encontré que los abuelos a menudo hacían referencia a la experiencia del viaje astral, pero no lo llamaban así, sino “viaje por los mundos internos” o estar “en espiritual”.

Cuando tenía la oportunidad de hacer preguntas directamente a los abuelos, indagaba cuanto podía sobre la práctica onírica, tratando de obtener instrucciones precisas para lograrlo. Las respuestas que obtenía eran confusas y a veces contradictorias. Algunos abuelos decían que todas las noches se tiene la experiencia, pero no lo recordamos; otros, que para lograrlo había que hacer primero el rito de paso, o alguna otra iniciación, pero en lo que todos coincidían era que se trataba de un viaje a una realidad paralela, pero tan real como el mundo físico que habitamos cuando estamos despiertos.

En cuanto a técnicas específicas, el abuelo Nemequene fue el único que me dio una respuesta directa pero entonces lo hizo refiriéndose a las enseñanzas de Samael Aun Weor en su “Libro Amarillo”, que incluyen hacer resonar la letra “S” como un silbo fino y delicado o el “FARAON” que ya mencioné antes. Sin embargo, no muy convencido de poder encontrar con los muiscas la enseñanza que buscaba, seguí con mi búsqueda en foros sobre la materia como el “Club de los Onironautas” (onironautas.org) y allí encontré la recomendación del libro “Aventuras Fuera del Cuerpo” de William Buhlman, que para mi significó un antes y después en mi exploración del mundo de los sueños.

Lo que más me gustó de “Aventuras Fuera del Cuerpo” fue el tono reposado y objetivo del autor, que a pesar de ser un reconocido autor de temas de “Nueva Era” y por lo tanto, profesar que el fenómeno del viaje astral es algo que realmente sucede fuera del cuerpo físico, no me pareció que tuviera la intención de usar su experiencia como vehículo para convertir al lector a su sistema de creencias.

Fue así como empecé a practicar las técnicas que extraje del libro de Buhlman, y que compartiré al final de este episodio por si las quieres probar. Además de las técnicas específicas para el momento de irse a la cama, el autor recomienda ejercicios que se deben practicar durante el día para aumentar la probabilidad de tener una proyección astral exitosa, así que comencé a hacer los ejercicios diarios y en la noche, poner en práctica las técnicas que para mí tenían más sentido. Así lo hice durante semanas esperando que el gran logro llegara algún día; tan contundente y vívidamente como lo fue mi primera experiencia con el yagé. Pero no fue así, en cambio, sucedió de forma gradual. Al principio sin darme cuenta, pero cada vez con más claridad hasta que un día algo hizo clic y tuve mi primer estado voluntario de consciencia durante el sueño, mi primer “viaje astral”.

Al principio noté que cuando me estaba quedando dormido, empezaba a soñar que salía del cuerpo y podía caminar alrededor de mi cama. Luego, el sueño derivaba hacia algún otro tema aleatorio y pronto perdía consciencia para luego despertar en la mañana con una mezcla de optimismo y frustración. ¿Estaba haciendo algún avance? O a lo mejor el sueño astral era apenas un sueño convencional, excepto que era uno en el que se lograba ser consciente de estar durmiendo. En todo caso, no perdí el entusiasmo y perseveré hacia mi objetivo.

Una noche, mientras repetía mi mantra favorito: “Esta noche voy a ser consciente durante el sueño…”, tuve una sensación inusual. Sentí que mi cuerpo vibraba, pero no se trataba de un temblor o espasmos sino de una vibración sutil, como la que se siente al estar sentado en un automóvil encendido estacionado. Luego la vibración se hizo más evidente en mi nuca y recordé la técnica de la cuerda en la que debía levantar mis brazos y asir una cuerda imaginaria a la altura de mi pecho, para usarla como apoyo para “salir del cuerpo”.

Así lo hice y para mi sorpresa, encontré el apoyo que buscaba a pesar de no ver ni sentir cuerda alguna. Entonces abrí mis ojos lentamente y miré a mi alrededor. La oscuridad de mi habitación prevalecía, pero aun así pude identificar algunos de los objetos que había en ella. A pesar de encontrarme claramente elevado sobre mi cuerpo, pude sentir el ritmo acelerado del latido de mi corazón y los pensamientos agolpándose en mi cabeza: “Finalmente había logrado tener un viaje astral”, “¡era real!”, “¿sería también real todo lo que había leído sobre ello, como la posibilidad de visitar lugares del mundo físico o hablar con habitantes del mundo astral?”

Esa primera experiencia, desafortunadamente, no duró mucho. Apenas traté de atravesar el cielorraso de mi habitación, sentí una inexplicable resistencia del material, como si el concreto de la plancha tuviera su equivalente en el mundo astral y no fuera tan sencillo atravesarla como había escuchado. Aquel inesperado inconveniente me hizo pensar en el riesgo de “volver al cuerpo” y eso sí, tal cual como lo había leído, pensar en mi cuerpo físico me devolvió a él inmediatamente. Entreabrí mis ojos nuevamente en mi cama y aunque lo intenté, no pude volver a salir de mi cuerpo. Entonces desistí y abrí mis ojos mientras reflexionaba sobre lo sucedido.

Aún tenía mi corazón acelerado y me sentía un poco confundido, pero estaba seguro de algo: mi sensación de consciencia durante la corta salida astral había sido tan real como la que sentía en ese momento. Lo que acababa de vivir era real. Esa certeza, extrañamente, empezó a cambiar tan pronto como en la mañana siguiente. Después de desayunar, mi recuerdo del episodio vivido durante la noche ya no me parecía tan real, de hecho, cada vez que lo recordaba, se parecía más a un sueño normal, excepto claro, el hecho de haber tenido plena consciencia de estar dormido y haber podido decidir conscientemente mis movimientos y pensamientos.

Esto se convirtió en una constante en mis viajes astrales posteriores: cada vez lograba tener más y más consciencia durante la experiencia, llegando incluso a sentir, en un par de oportunidades, que mi percepción en el mundo astral era aún más clara, nítida y “real” que mi consciencia de vigilia. A pesar de ello, con el paso de los días, mis recuerdos de las experiencias oníricas se iban haciendo más borrosos y la certeza de su “realismo”, más cuestionable. La sensación no me era ajena, me sucedía lo mismo con mis viajes enteogénicos de yagé, en los que experimentaba una realidad más sólida y vívida que la vida cotidiana y siempre me prometía no dudar nunca de que todo lo que sentía y vivía era totalmente real, para luego, con el paso de los días, sentir que esa certeza se diluía.

Con lo cual, al cabo de muchos intentos – la mayoría infructuosos – y algunas experiencias memorables, encontré que cada vez me era menos difícil abandonar mi cuerpo en la noche y experimentar con la ausencia de leyes físicas. Con el tiempo aprendí a atravesar muros y techos, volar a voluntad sobre mi cama, luego sobre mi casa y eventualmente a lo que percibía como muchos kilómetros por encima de mi ciudad.

En cada experiencia tenía diferentes niveles de consciencia, desde la borrosa sensación de un sueño del cual era consciente, hasta increíbles episodios en los que percibía los colores, los sonidos y las sensaciones, con mayor nitidez que en el mundo físico. Como si a diario anduviera con lentes empañados y tapones en los oídos y en el sueño lúcido me los pudiera retirar.

Sin embargo, lo que nunca pude comprobar, a pesar de haberlo intentado consistentemente, fue que lo que vivía en aquellas experiencias fuera irrefutablemente real. Intenté poner naipes en lo alto de algún armario para observarlos luego en un sobrevuelo de mi cuerpo astral y en la mañana siguiente verificar si los había visto realmente. También traté de identificar casas, calles o lugares específicos cercanos a mi casa mientras sobrevolaba el barrio en mi vuelo astral, pero nunca tuve éxito en ninguno de esos experimentos.

Las letras, números y figuras pequeñas siempre cambiaban de forma y los lugares conocidos siempre tenían algo distinto. También traté de buscar a personas conocidas para preguntarles cosas que luego pudiera contrastar como evidencia, pero siempre encontraba una versión apenas similar a la original. Huelga decir que nunca encontré ninguna información que pudiera contrastar luego.

En su momento, acepté mi derrota en ese frente, como prueba de que aún me hacía falta más “trabajo espiritual” para llegar a tener las revelaciones excepcionales que otros más dedicados que yo habían logrado: El abuelo Suagagua decía que él podía salir en astral incluso sin necesidad de estar dormido, con tan solo cerrar sus ojos y dormitar. Omar Barreto, el maestro de Mara, también decía en sus charlas que sus estudiantes debían practicar el viaje astral para luego tener prácticas grupales de viaje a los mundos internos.

Aún hoy en día, no puedo asegurar – igual que la ciencia tampoco lo puede hacer – que esas declaraciones sean falsas. Es posible que haya quienes – a diferencia de mí – sí hayan sido capaces de confirmar más allá de toda duda, la realidad de lo que se vive durante un sueño lúcido. Basta con que dos onironautas se encuentren en el mundo astral, se pongan de acuerdo con una clave que sea muy difícil de adivinar como por ejemplo una combinación de ciudad – color – animal y día de la semana, digamos: “Barranquilla – Azul – Murciélago – viernes” y al día siguiente consignar la clave en un sobre sellado. Los viajeros pueden entonces intercambiar sobres y al abrirlos encontrar la confirmación que buscan.

En mi camino chamánico atestigüé en un par de oportunidades, testimonios de otros chamanes que decían haberse encontrado y conversado en los mundos internos, o incluso viajado juntos a templos ubicados debajo de las montañas, y luego conversar en el día sobre lo vivido en el encuentro astral. Incluso, una vez le dije al abuelo Suagagua que lo había visto en un sueño, en el que me había enseñado otra forma de ofrendar tabaco.

La respuesta del abuelo fue: “Y no es la primera vez, lo que pasa es que Vd. no se acuerda, pero yo lo estoy entrenando es en el astral”.

También me pasó lo contrario, cuando una amiga me dijo que había tenido un sueño muy real conmigo, que yo le había dado unas palabras muy bonitas que le habían servido de ayuda para superar un problema personal. No me sentí con la capacidad de decirle que yo en cambio me había soñado rodando en un carro de balineras por una pendiente sinuosa cerca de mi casa de infancia, pero tampoco con la desfachatez de decirle que recordaba perfectamente nuestro encuentro y que mis visitas astrales hacían parte del paquete de amistad con Manu, del que ella era una usuaria frecuente, así que sólo atiné a decirle: “tú sabes que estamos conectados y mi energía está contigo, también en tus sueños.”

Un misterio maravilloso

En cualquier caso, lo cierto es que, así como no es posible asegurar que los viajes astrales sucedan en algún lugar más allá de la mente del soñador, hasta el momento nadie ha aportado pruebas contundentes de lo contrario. James Randi, el famoso ilusionista y escéptico canadiense quien falleció en 2020, mantuvo durante más de 40 años la oferta de un premio de mil dólares, que en 1996 ascendió a un millón de dólares para aquel que pudiera comprobar, bajo unos criterios establecidos previamente y de común acuerdo, la posesión de alguna habilidad sobrenatural.

Este premio estuvo al alcance de cualquier persona que pudiera comprobar, por ejemplo, la capacidad de leer un texto oculto en una caja fuerte, haciendo uso del viaje astral. O lo habrían podido compartir dos individuos que pudieran comprobar más allá de toda duda, ser capaces de intercambiar información estando completamente aislados mientras dormían. Sólo un aplicante desde Brasil mencionó la intención de probar la capacidad de realizar viajes astrales, pero nunca se puso en contacto con los corresponsales de la fundación James Randi en Brasil.

James Randi finalizó el ofrecimiento del premio en 2015, después de declarar desierta la competencia. En una entrevista al Podcast La Guia del Universo para escépticos, Randi explicó que la competencia demandaba demasiado tiempo y recursos, y que después de verificar más de 1,000 experimentos de distintas supuestas habilidades paranormales desde 1964, era más que justo determinar que una absoluta mayoría de las presuntas destrezas sobrenaturales son engaños. Aun así, declaró que, si algunas de esas habilidades realmente existen, es posible que sus portadores desprecien el dinero, así pudiera ser utilizado por el bien de la humanidad…

Pero eso no quiere decir que la experiencia del sueño lúcido no exista o que sea irrelevante. Si dejamos atrás el asunto de si existe un cuerpo astral que abandona el cuerpo y puede viajar a lugares reales. Aún queda el misterio inherente a una experiencia que, sobre el papel, no tendría por qué existir. Más allá de cualquier duda, lo cierto es que la sensación de salir del cuerpo físico y viajar a mundos – ya sean reales o imaginarios –que pueden percibirse con mayor claridad y realismo que el mundo físico, es un enigma fascinante y real.

Mis experiencias más impresionantes – excepto una – sucedieron sin necesidad de aplicar técnica alguna y sin siquiera realizar los ejercicios diurnos recomendados. Sin embargo, sí que es cierto que esas experiencias devinieron durante el período en el que participé con mayor frecuencia y entusiasmo de ceremonias con plantas sagradas como el yagé, el tabaco y la hoja de coca, con lo cual, es posible que mi cerebro tuviera mayor sensibilidad a la presencia de enteógenos, e incluso pequeños remanentes de ellos en mi sistema hubieran contribuido a una mayor propensión a experiencias místicas durante el sueño.

Iniciación de Tabaco

El primer sueño lúcido místico que tuve sucedió poco antes de mi rito de paso con la comunidad Muisca. Durante la noche sentí las familiares vibraciones por todo el cuerpo que me anunciaron que estaba a punto de tener una experiencia de sueño lúcido. Traté de elevarme utilizando la cuerda invisible como lo hice la primera vez que tuve esta experiencia, pero no lo conseguí. En cambio, una mano invisible me mantuvo fijado a mi cuerpo físico pero consciente de estar dormido y de que estaba siendo manipulado por algo exterior a mí.

Entonces sentí la presencia de un hombre viejo y muy grande. Digo sentí porque sabía que mis ojos estaban cerrados, pero podía reconocer la forma del mayor que se encontraba frente a mí. Tenía la complexión corporal de un troll, o un duende, pero su tamaño parecía de más de dos metros de altura y el ancho de un armario. Su piel era grisácea y tenía el pelo negro y largo hasta los tobillos. Su vestidura parecía una colcha de retazos y en sus muñecas tenía sonajeros que hacía sonar mientras batía ramas de hojas verdes sobre mi cuerpo.

Entonces pude sentir su olor: era tabaco puro, ese olor que se siente cuando se da una buena olfateada a un frasco de ambil fresco. Luego sentí como hojas de tabaco empezaban a envolver mis pies, luego mis pantorrillas, rodillas, antebrazos, cadera, pecho y finalmente mi rostro. Apenas me quedaron rendijas a través de las cuales podía escuchar y ver al gigante que me daba enseñanzas sobre el tabaco. Algunas no las pude recordar luego, pero otras fueron similares a las que había escuchado antes de los abuelos, como ser recto de palabra, pensamiento y acción, tener disciplina, caminar derecho.

Luego tuve sensaciones similares a las que solía tener durante los viajes de ayahuasca, que se fueron convirtiendo poco a poco en sueños sin relación con la ceremonia astral que acababa de tener. Para mí, ese fue mi empoderamiento de tabaco en los mundos internos.

Un viaje al pueblo de los espectros

En otra ocasión, después de dos o tres salidas en astral exitosas con pocos días de diferencia, pude salir nuevamente en Astral sin mayor dificultad así que decidí intentar otras de las prácticas que había leído en el libro de Buhlman y sobre todo algunas que recordaba de una de las películas más inquietantes que había visto hasta ese momento y que justamente giraba alrededor de la experiencia del viaje astral: ‘Despertando a la Vida’ del escritor y director autodidacta americano Richard Linklater.

Me elevé sobre mi cuerpo, reconociendo como siempre algunos, pero no todos los objetos de mi entorno y atravesé el techo sin mirar mucho hacia abajo con la idea de elevarme lo más que pudiera. Mi objetivo era ascender hasta la estratósfera y ver la Tierra desde allí, lo cual era y sigue siendo un sueño que me gustaría alcanzar. Mientras ascendía pude notar que mi consciencia se hacía un poco más difusa así que puse en práctica la técnica de pedir mayor claridad: “consciencia, consciencia, quiero más claridad.” Al hacerlo, todo se hizo más nítido a mi alrededor. Algo así como cuando sientes que te está venciendo el sueño, pero entonces tomas una bocanada de aire y te despabilas abriendo bien los ojos para volver en ti.

A medida que ascendía noté que la noche a mi alrededor se iba aclarando hasta el punto en que parecía como si estuviera de día. El cielo se veía azul y a mis pies, o bueno, los pies de mi cuerpo astral, solo veía nubes blancas. Detuve mi ascenso y nuevamente evité mirar hacia abajo, tal vez por miedo a dejarme atraer por mi cuerpo físico. No sentía frío ni calor, ni tampoco percibía viento en ninguna dirección. Entonces hice una nueva declaración: “Quiero ir más adentro, quiero conocer qué hay más allá del cuerpo astral.”

Entonces pasó algo extraordinario. De alguna manera pude percibir todo el espacio a mi alrededor como si yo mismo fuera un orbe con la capacidad de ver en todas las direcciones al mismo tiempo. Eso era algo que uno de los personajes de ‘Despertando a la Vida’ había mencionado: En el mundo astral no hay necesidad de ojos para ver y, por lo tanto, puedes ver en 360 grados si así lo deseas.

Extrañamente, no recuerdo haber visto nada más debajo de mí, más que una alfombra de nubes. Todo aquello, sin embargo, seguía teniendo un grado de realismo y claridad que me parecía incluso superior a las experiencias de yagé. Después de disfrutar de esa extraña sensación por un rato me dije a mi mismo – o a mis guías internos, como algunos creen – que quería hablar con alguien, ver a otros habitantes del mundo astral.

Entonces, sin haber tenido ninguna sensación de viaje o movimiento, me encontré caminando, esta vez sí bajo el cielo nocturno, por las empedradas callejuelas de un extraño poblado en el que las viviendas parecían inclinarse sobre los estrechos caminos. Me atrajo una pequeña tienda iluminada con una tenue luz titilante – tal vez una vela – y me dirigí a ella. En el lugar vi a una mujer mayor a quien le pregunté donde me encontraba. Ella me dijo “Estás en Spectrp” y aquí hay otros como yo con los que puedes hablar.

El nombre me pareció demasiado preciso para ser casual, aunque días después, recordé que era casi idéntico a Spectre, el misterioso pueblo perdido en el bosque donde Ed conoció a Jenny en su juventud, en una de mis películas favoritas: El Gran Pez. El caso es que salí de la tienda y por instinto me elevé hacia el balcón de una de las casas cercanas, donde encontré dos delgados hombres en camisa sin mangas que se encontraban conversando animadamente.

Me presenté y les conté que era la primera vez que me encontraba con otras personas en un viaje astral. Ambos se rieron y uno de ellos me contó que allí la vida era algo muy distinto. Que el tiempo no existía y por lo tanto tampoco el afán. Le pregunté dónde quedaba el pueblo y me dijo que en ninguna parte. Que no estaba en el mundo que yo conocía y que allí sólo habitaban los que no habían querido volver a nacer en la Tierra.

Conversamos unos minutos más y luego me despedí de los simpáticos spectrpeños, que me recordaron mucho a los amigos que dejé en el caribe colombiano. Luego me di la vuelta y me apoyé en la baranda del balcón, miré al cielo y me sentí maravillado por la posibilidad de estar ahí, en un mudo fuera del mundo, experimentando lo que siempre quise conocer. Miré al cielo y una luna llena brillaba como si fuera un pequeño sol – Si, luego caí en cuenta de la extraña coincidencia de que ese otro mundo también hubiera una luna del mismo tamaño que la nuestra –

Mire a la luna y le pedí a mi guía interno que me llevara aún más profundo, que quería conocer aun más de ese mundo astral. Entonces sentí nuevamente las vibraciones, esta vez en mi cuerpo astral y todo a mi alrededor se amalgamó en un torbellino de formas sin sentido. Sentí que caía dentro de mí mismo. Por primera vez, sentí el mismo miedo que sentía durante mis ceremonias de yagé cuando sentía que estaba yendo demasiado profundo y con algo de pánico recordé a mi cuerpo físico acostado al lado de Paula e inmediatamente abrí los ojos.

Mi corazón latía con fuerza y mi respiración estaba agitada. Entonces desperté a Paula y le conté todo lo que acababa de vivir, en parte para recuperar la tranquilidad y en parte para no olvidar nada de lo sucedido.

El corazón del Mundo

La otra experiencia de sueño lúcido que atesoro es una en la que me encontré en una montaña habitada por indígenas que vestían de blanco. El pasto se veía más verde y el agua de un riachuelo que atravesaba el lugar, más brillante que sus pares en el mundo físico. Caminé disfrutando de la vista y luego alcé el vuelo para acercarme un punto más alto de la montaña del cual provenía una canción que estaban cantando un grupo de niños.

Cuando me hube acercado lo suficiente, escuché con claridad el coro que las niñas y niños tomados de las manos repetían como si se tratara de una ronda infantil: “El corazón de América está en el centro, el corazón del mundo está en América”.

Al igual que en los relatos anteriores, esta vez también me desperté para repasar lo que había experimentado y en ese momento pude tararear la canción con la misma melodía con que la escuché. Desde entonces, sin embargo, esa melodía se perdió y ya sólo recuerdo la frase, que con el paso del tiempo se me ha hecho menos profunda de lo que creí en ese momento y muy al estilo de las frases pretenciosas y grandilocuentes que usaban los abuelos y escritores esotéricos.

¿Un poder místico o místico entretenimiento?

Pasaron los meses y mis prácticas orientadas a tener desdoblamientos o viajes astrales poco a poco cayeron en desuso. Los ejercicios diurnos, mantras en la noche y llenar mi diario de sueños en la mañana son actividades que tienen un costo: no sólo se trata de la disciplina para realizar esas actividades diariamente, sino que el tiempo invertido en mantras y llenando un diario se sustraen de otras actividades como hablar con tu pareja antes de dormir o disfrutar de ese ratito de lento despertar en las mañanas.

Así que después de varias experiencias interesantes, emocionantes y algunas inquietantes, había que hacer un balance. Por una parte, debo decir que esas aventuras “fuera del cuerpo” fueron de las experiencias más memorables de mi vida. La emoción y asombro de sentirse totalmente consciente, lúcido y presente en un sueño es algo que se queda contigo toda la vida. Es como la primera vez que ves el mar o la primera vez que el yagé te lleva.

Cuando escribí estas líneas, Apple acababa de lanzar su primer visor de realidad aumentada: el Vision Pro, y me pareció curioso ver cómo nuevamente a través de la tecnología, seguimos cumpliendo los sueños y promesas del esoterismo. Esta vez, con la posibilidad de visitar mundos de fantasía cada vez más reales e inmersivos. Bueno, los sueños lúcidos pueden ser experiencias aún más realistas y cautivadoras que las que puede ofrecer la tecnología de punta, y sin tener que pagar los $3,500 dólares que va a costar hacerlo con la nueva careta de Apple.

Sólo por eso, creo que vale la pena intentarlo y perseverar hasta lograrlo, aunque sea unas cuantas veces. Es también un logro personal como aprender a tocar un instrumento o cumplir una meta en el gimnasio; no solo la habilidad en sí puede resultar muy provechosa, sino que te hace sentir orgulloso de haber llegado a tu meta.

Por otra parte, al menos en mi experiencia personal, los sueños lúcidos, a pesar de ser muy reales y sorprendentes, suceden enteramente dentro de la mente. No existe ninguna evidencia de que los viajes astrales puedan recibir ninguna información ni permitir comunicación o influencia alguna en el mundo exterior. De hecho, se han realizado experimentos que prueban que es posible inducir sueños lúcidos y la sensación de estar fuera del cuerpo mediante estimulación eléctrica del cerebro, o incluso utilizando caretas de realidad virtual.

Un estudio realizado en 2014 por la Universidad de Jena en Alemania y publicado en la revista Nature Neuroscience encontró que la estimulación eléctrica de baja frecuencia aplicada a la corteza prefrontal durante el sueño REM podía inducir sueños lúcidos. Los participantes en el estudio reportaron una mayor conciencia de que estaban soñando y varios pudieron incluso, hasta cierto punto, controlar el contenido de sus sueños[1].

En 2002, el neurocientífico Olaf Blanke y sus colegas en Suiza publicaron un estudio, también en la revista Nature, en el que describieron cómo una paciente experimentó la sensación de salir de su cuerpo cuando se estimuló eléctricamente su corteza angular derecha. La paciente describió sentirse como si estuviera «flotando» a dos metros por encima de su cama, mirando hacia abajo a su propio cuerpo[2].

Otros experimentos han utilizado la realidad virtual para inducir esa misma sensación de desprendimiento del cuerpo. En un estudio de 2007 publicado en Science, los investigadores utilizaron gafas de realidad virtual para hacer que los participantes vieran una imagen virtual de sí mismos desde la perspectiva de otra persona. Al tocar la espalda de los participantes en sincronía con la imagen virtual, los participantes informaron que sentían que estaban fuera de su cuerpo, ubicándose en la posición de su avatar virtual[3][4].

Pero esto no quiere decir que los viajes astrales sean inútiles, del mismo modo que es sabido para la neurociencia que los sueños convencionales son muy útiles para el desarrollo del cerebro, la formación de recuerdos, la superación de traumas, la fijación de conocimientos y la como entrenamiento para eventos que podrían suceder en la vida del soñador.

Incluso los estados intermedios entre vigilia y sueño son reconocidos como “portales” para la creatividad y la solución de problemas. Se dice que Thomas Alva Edison, el famoso inventor americano, cuando se sentía con sueño se sentaba en su mecedora sosteniendo bolas de metal en sus manos, con los brazos a los costados, de tal modo que quedaban colgando sobre sendas placas metálicas que ponía en el piso. Cuando se quedaba dormido, las bolas caían de sus manos sobre las placas y el ruido que producían lo hacían despertar. Edison decía que ese estado hipnagógico semi-lúcido le proporcionaba una descarga de creatividad y resolución de problemas.

Nunca he intentado la técnica de Edison, pero puedo dar fe que algunos de los problemas más difíciles como desarrollador de software, los he resuelto con ideas que han llegado a mi mente en esos estados hipnagógicos o de duermevela que suceden antes de quedar profundamente dormido.

La guía del onironauta

Pero volvamos a los viajes astrales: Desde el punto de vista de la espiritualidad, aún si no es el caso que podamos comunicarnos con seres superiores o visitar templos de la logia blanca debajo de las montañas, lo cierto es que el viaje que sí se puede hacer es mucho más importante: es un viaje dentro de ti misma, tus ilusiones, tus miedos, tus recuerdos y tus deseos.

También hay seres reales con los que te puedes comunicar en tus sueños, lúcidos o no, que son más importantes que espíritus o ángeles desconocidos: Puedes hablar con tu propio subconsciente, con la sabiduría y sistema de valores que habita en ti: tu Dios personal, tu abuelo interno. Puedes hablar con tu niño interior, con el arquetipo de mujeres de tu vida o con el masculino que habita en ti. Todas esas partes de tu psique adquieren forma en el mundo onírico y se abre ante ti la posibilidad de reconocer y sanar todo lo que hay dentro de ti que necesita ser escuchado e integrado a tu consciencia.

Esto es reconocido por la ciencia, que apoya o al menos no niega los beneficios que brinda el uso terapéutico de los sueños conscientes:

  1. Resolución de problemas: Algunas personas informan que pueden usar los sueños lúcidos para ayudar a resolver problemas en la vida de vigilia. Aunque los estudios científicos sobre este aspecto son limitados, hay informes anecdóticos de personas que han usado los sueños lúcidos para buscar soluciones creativas a los desafíos que enfrentan.
  2. Manejo de pesadillas: Hay pruebas de que los sueños lúcidos pueden ser útiles para quienes sufren de pesadillas frecuentes. Al tomar conciencia de que están soñando, los soñadores pueden tomar el control de la narrativa de la pesadilla y reducir su miedo y ansiedad.
  3. Mejora de las habilidades motoras: Algunos estudios han sugerido que practicar habilidades físicas en los sueños puede llevar a mejoras en el rendimiento en la vida de vigilia. Un pequeño estudio encontró que las personas que practicaban lanzar monedas a un vaso en un sueño lúcido mejoraban su precisión al realizar la tarea mientras estaban despiertas.
  4. Desarrollo personal: Muchas personas reportan que los sueños lúcidos pueden ser una fuente de autoexploración y desarrollo personal. Pueden proporcionar una vía para entender mejor nuestras emociones, deseos y temores, así como para explorar diferentes aspectos de nuestra personalidad.
  5. Tratamiento de la ansiedad: Algunos estudios preliminares sugieren que el sueño lúcido puede ser útil en el tratamiento de la ansiedad, en particular cuando está relacionada con pesadillas recurrentes. Al aprender a reconocer y controlar los sueños, los individuos pueden disminuir la ansiedad asociada a sus sueños y mejorar su bienestar general.

Es divertido, saludable, seguro, ¡y gratuito! Es cierto, requieres de disciplina y fuerza de voluntad, pero los beneficios compensan el esfuerzo con creces. Así que, si te parece, a continuación, te voy a compartir las practicas, técnicas y mantras que más me gustan para hacer este bello trabajo de autoconocimiento y salud onírica.

Hablemos primero de las prácticas que te recomiendo realizar durante el día, ojalá todos los días para incrementar la posibilidad de lograr la experiencia del viaje astral:

  1. Prácticas de atención plena: William Buhlman recomienda cultivar la atención plena durante el día, lo que implica estar completamente presente y consciente en cada momento. Esto podría implicar prestar atención a los detalles de tu entorno, observar tus pensamientos y emociones sin juicio, o concentrarte en las sensaciones de tu cuerpo.
  2. Visualización diurna: Este ejercicio implica visualizar durante el día lo que esperas experimentar durante una proyección astral. Podrías imaginarte flotando fuera de tu cuerpo o visitando un lugar en particular. Al igual que con las técnicas de visualización utilizadas antes de dormir, la idea es familiarizar a tu mente con la idea de los viajes astrales.
  3. Afianzar la intención: Durante el día, debes reafirmar regularmente tu intención de tener una experiencia fuera del cuerpo. Esto podría ser tan simple como repetir una frase o mantra a ti mismo, como «Esta noche, voy a salir de mi cuerpo» o “esta noche voy a tener un sueño lúcido”.
  4. Práctica de la relajación profunda: Dado que la relajación es un componente clave para inducir experiencias fuera del cuerpo, es recomendable practicar técnicas de relajación profunda durante el día. Esto podría incluir técnicas de respiración profunda, meditación o yoga.
  5. Diario de sueños: Esta es una de las prácticas que más trabajo me costaba pero que también más me gusta: Mantener un diario de sueños puede ayudar a recordar y entender mejor tus sueños, lo que podría ser útil para inducir experiencias fuera del cuerpo. Debes anotar tus sueños tan pronto como despiertes porque si dejas que pasen unos minutos mientras te quitas la pereza, usualmente vas a olvidar buena parte de tus sueños.

Debes prestar especial atención a cualquier experiencia que pueda parecerse a una proyección astral. Puedes hacer esto en una libreta o incluso hay varias apps para iOS y Android para llevar tu diario de sueños. Si decides hacerlo, te voy a dar un tip divertido: Cuando lleves más de un mes de estar escribiendo tus sueños, vuelve a leer los primeros sueños que hayas anotado y te vas a sorprender de la cantidad de detalles que ni siquiera recuerdas haber escrito.

Las técnicas para “salir del cuerpo”

La segunda herramienta para tu aventura astral son las técnicas para “salir del cuerpo”. Yo sé que he dicho antes que no creo que haya una salida real de nada fuera de ti, pero en este caso quiero hacer énfasis en la sensación y ésta definitivamente es la de salir del cuerpo, así que conviene entenderlo de ese modo para que la práctica pueda ser exitosa.

  1. La primera técnica es la de la visualización: Esta técnica se basa en la capacidad de la mente para visualizar imágenes detalladas. Justo antes de dormir, deberías visualizar un objeto, persona o lugar en la mayor cantidad de detalle posible. Esto podría incluir la forma, la textura, el color y cualquier otra característica. Mientras te vas adormeciendo, debes tratar de mantener esta imagen en tu mente. La idea es que la mente permanezca lúcida mientras el cuerpo se adentra en el sueño, lo que puede facilitar la transición a una experiencia fuera del cuerpo.
  2. Técnica del objetivo: Similar a la técnica de la visualización, la técnica del objetivo se basa en la idea de tener un destino o objetivo específico en mente. Esto podría ser un lugar al que quisieras viajar, una persona a la que quisieras ver, o una experiencia específica que quisieras tener. Mientras te adormeces, debes mantener este objetivo en mente y visualizarlo en detalle. La idea es que la intención de alcanzar este objetivo puede ayudarte a experimentar una proyección astral.
  3. Técnica del mantra: Esta técnica se basa en el poder de las palabras y la repetición. Deberías elegir un mantra o una frase que sea significativa para ti y que represente tu intención de tener una experiencia fuera del cuerpo. Mientras te adormeces, repite este mantra mentalmente, manteniendo la intención de experimentar una proyección astral. Buhlman sugiere que la repetición constante del mantra puede ayudar a mantener la mente lúcida mientras el cuerpo se adormece.
  4. Técnica de la cuerda: En esta técnica, debes visualizar una cuerda que cuelga encima de ti. Luego, deberías imaginarte a ti mismo escalando esta cuerda con las manos, intentando sentir la textura de la cuerda y el movimiento de la escalada. La idea es que esta sensación de movimiento vertical puede ayudarte a experimentar la sensación de salir de tu cuerpo. Una variación de esta técnica es la de pedir a tu guía interior que te ayude a salir. Siente que levantas tus manos y pídele que te hale hacia arriba. Algunas personas sienten aprehensión con esta versión por la idea de sentir que alguien te saca de tu cuerpo, pero también funciona si no eres muy impresionable.
  5. Uso de sonidos binaurales: Finalmente, puedes echar mano de la tecnología si tienes unos audífonos lo suficientemente cómodos como para usarlos en la cama. Los sonidos binaurales son tonos de audio diseñados para inducir determinados estados de conciencia. Estos sonidos producen dos frecuencias diferentes que se reproducen en cada oído. La diferencia entre estas dos frecuencias induce a tu cerebro a producir una frecuencia de onda cerebral que corresponde al estado deseado, que en este caso sería un estado propicio para la proyección astral. A mi no me funciona esta técnica, pero hay muchos que reportan haber tenido éxito usándola.

Los mantras

hay algunos mantras que la comunidad de onironautas, así como otros grupos interesados en la proyección astral y los sueños lúcidos, a veces recomiendan. Aquí te menciono algunos:

  1. «Yo soy consciente»: Este mantra se utiliza para aumentar la conciencia en el sueño, y es especialmente útil para quienes practican el sueño lúcido. Al repetir esta frase, estás reafirmando tu intención de ser consciente de que estás soñando mientras te encuentras en el sueño.
  2. «Esta noche, voy a tener un viaje astral»: Al igual que con el mantra anterior, esta frase se utiliza para establecer la intención de tener una experiencia fuera del cuerpo.
  3. «Mi cuerpo astral ahora se separará de mi cuerpo físico»: Este mantra tiene un enfoque más directo y específico. Aquí estás instruyendo a tu subconsciente para que permita que tu «cuerpo astral» se separe de tu cuerpo físico.
  4. «Ahora estoy fuera de mi cuerpo»: Este mantra es otra forma de establecer la intención y de creer en la posibilidad de un viaje astral.
  5. «Soy más que mi cuerpo físico»: Este mantra de Robert Monroe, autor y pionero en el estudio de la proyección astral y las experiencias fuera del cuerpo, puede ser útil para aquellos que desean experimentar el viaje astral.

Es importante que recuerdes que estos mantras, por sí solos, no garantizan que tendrás un viaje astral. Su objetivo es ayudar a establecer la intención y a preparar la mente para la posibilidad de tener una experiencia fuera del cuerpo. Pero para aumentar tus posibilidades de éxito, te recomiendo utilizarlos junto con las prácticas y las técnicas de los puntos anteriores.

Guía de Viaje

Si todo sale bien y perseveras en tu búsqueda, no dudo que lograrás tener no una sino muchas experiencias maravillosas como las que compartí contigo hoy. A pesar de que cada mente es diferente y no existen reglas ni leyes universales que apliquen a todos. Hay algunas recomendaciones que te pueden ser de utilidad sobre todo en tus primeras experiencias. Aquí te dejo las que considero más importantes:

  1. Salud onírica: Que tu objetivo no sea solamente tener una experiencia mística sino mejorar tu salud a través del sueño así que cultiva hábitos saludables como tratar de dormir 8 horas, no usar tu teléfono celular en la cama, no tomar café ni cenar 4 horas antes de dormir, usar una buena almohada disminuir tu consumo de alcohol.
  2. Disciplina: Más importante que usar muchas técnicas o esforzarte mucho con cualquiera de ellas es realizar las prácticas diurnas a diario y al menos intentar las prácticas nocturnas y mantras por unos minutos en la noche. Si lo haces con constancia, vas a ver resultados, tal vez cuando menos lo esperas.
  3. Tranquilidad: No existe ningún riesgo en el mundo astral. Los gnósticos y esotéricos que pregonan que alguien puede cortar el cordón que une el alma con el cuerpo o que un demonio entre al cuerpo mientras se está en sueño astral, no son más que manipulación para hacerte creer que necesitas de sus enseñanzas para estar seguro. No hay nada que temer, una salida astral es exactamente como un sueño normal, excepto que estarás consciente, verás todo con mucha claridad y podrás hacer lo que quieras allí.
  4. Curiosidad: La actitud más útil y provechosa durante una salida astral es la curiosidad. Puede ser que veas o sientas cosas extrañas o inquietantes, pero recuerda que estás segura en tu mente y que no hay allí nada que no esté contigo todos los días y todas las noches. Intenta todo lo que se te ocurra, experimenta con doblar las leyes físicas, saltos en el tiempo y viajes a cualquier lugar que te puedas imaginas. ¡Las posibilidades son literalmente infinitas!
  5. Seguridad: Del mismo modo, el inconveniente más frecuente y difícil de superar para los onironautas principiantes es la falta de seguridad en si mismos. Casi cualquier miedo que se manifieste durante la práctica conllevará a que te despiertes y el que viaje se acabe. Si sientes miedo de volver a tu cuerpo, o de no poder volver, tu cuerpo se encargará de “halarte” para que te sientas seguro. Si sientes miedo de perderte o de encontrarte algo peligroso. Nuevamente vendrá tu cuerpo a tu rescate.
  6. Claridad: La última clave, que me sirvió mucho durante mis prácticas fue la de pedir claridad. Algo frecuente durante los sueños lúcidos es que estos se hagan borrosos y terminen convirtiéndose en un sueño normal en el que ya no eres consciente de estar en un sueño. Cuando sientas que eso está por suceder declara “Quiero más claridad” y verás que tu visión se hace más nítida y te haces más consciente.

Bueno, hemos llegado al final de este viaje, espero que te haya resultado interesante y si decides emprender el camino del viajero astral, por favor escríbeme y cuéntame tus experiencias, pero sobre todo, disfruta de la aventura y date gracias por ese regalo maravilloso de descubrir que hay más allá de los sueños. Buen camino, buena brisa y dulces sueños…


[1] Voss, U., Holzmann, R., Tuin, I., & Hobson, A. J. (2009). Lucid dreaming: a state of consciousness with features of both waking and non-lucid dreaming. Sleep, 32(9), 1191–1200.

[2] Aspy, D. J., Delfabbro, P., Proeve, M., & Mohr, P. (2017). Reality testing and the mnemonic induction of lucid dreams: Findings from the national Australian lucid dream induction study. Dreaming, 27(3), 206–231.

[3] Blanke, O., Ortigue, S., Landis, T., & Seeck, M. (2002). Stimulating illusory own-body perceptions. Nature, 419(6904), 269-270.

[4] Lenggenhager, B., Tadi, T., Metzinger, T., & Blanke, O. (2007). Video ergo sum: manipulating bodily self-consciousness. Science, 317(5841), 1096-1099.

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